RISUG, es la inyección anticonceptiva masculina

Archivado en (articulos) escrito por el 17-05-2016

Junto al DIU, el RISUG es el método anticonceptivo más asertivo para prevenir embarazos.

Desde hace 30 años se ha estudiando el método para la anticoncepción masculina. El RISUG, Reversible Inhibition of Sperm Under Guidance, por sus siglas en inglés, se define como el método anticonceptivo masculino no permanente más efectivo para prevenir embarazos en el mundo. Fue creado por el profesor de ingeniería biomédica en el Instituto Indio de Tecnología, Sujoy Guha, en la década de 1970. Su versión actual es el Vasalgel, desarrollado por la fundación Parsemus.

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El fetichismo como juego de placer

Archivado en (articulos) escrito por dimelaplena el 06-03-2016

Técnicamente el fetichismo consiste en la atracción sexual producida por objetos inanimados. Esa atracción puede estimular el deseo, la excitación y también los orgasmos. En la mayoría de los casos el fetichismo es un juego que estimula el placer en los hombres, que de por sí somos esencialmente visuales en lo referente al sexo. Además, los objetos que dan lugar a esa estimulación están de alguna manera asociados a la mujer (en hombres heterosexuales, claro está) como los zapatos de taco alto, las medias, las tangas, los corcets, los anillos, los labiales. En otros casos estos objetos excitantes se asocian a determinadas prácticas sexuales consideradas como atractivas. Si a un hombre le gustan los juegos sadomasoquistas, quizás se sienta excitado al ver ropas de cuero, esposas, bastones o cuerpos vestidos con látex.

¿Cuál es el límite entre lo sano y lo patológico cuando hablamos de fetichismo? Considerando que en la mayoría de los hombres hay al menos una atracción parcial por ciertos objetos relacionados con lo erótico, no podríamos decir que esta atracción es de por sí un trastorno. Sí es un comportamiento complicado cuando la presencia del objeto en cuestión es necesaria para poner en marcha la respuesta sexual masculina (es decir estimular su deseo, producir su atracción o el propio orgasmo), por lo tanto existe una dependencia.

Los juegos eróticos fetichistas pueden ser una muy buena estrategia para seducir sexualmente a un hombre, y es importante que las mujeres aprovechen este recurso. Con determinado vestuario, maquillaje, adornos y objetos complementarios podrán resaltar determinadas partes atractivas de su cuerpo, e incentivar las fantasías de los dos. El uso de estos accesorios nos permite “velar” parcialmente el cuerpo, estimulando el deseo a partir de lo que ocultamos. También los propios objetos o determinadas palabras y gestos sugerentes pueden ser una promesa de determinada fantasía a cumplir. Definitivamente en este arte de sugerir que es el erotismo, este tipo de juegos tienen mucho que aportar.

Tomado de: http://blogs.tudiscovery.com/sexo/2012/01/el-fetichismo-como-juego-de-placer.html

Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

Archivado en (articulos) escrito por dimelaplena el 03-02-2016

A diferencia de los hombres, que tenemos la posibilidad de alcanzar rápida y fácilmente el orgasmo en la mayoría de los casos, las mujeres tienen una tarea: aprender a conseguirlo. Si aún no has tenido tu primer orgasmo, o si deseas mejorar tu capacidad orgásmica, te recomiendo los siguientes ejercicios para realizar en soledad.

Ejercicios de Kegel

Consisten en contraer los músculos que rodean la entrada de la vagina. Estos músculos (entre otros) se contraen rítmicamente cuando la mujer alcanza el orgasmo. Los ejercicios son muy útiles para tonificarlos, comenzar a familiarizarse con el orgasmo y aumentar el registro de las sensaciones genitales.

Simplemente debes hacer el mismo movimiento que harías si quisieras cortar el chorro de orina… sentirás una contracción en la entrada de la vagina, y si te colocas un dedo te darás cuenta con mayor claridad. Recomiendo que te dediques algunas semanas con constancia a hacer el siguiente ejercicio: contraer y relajar treinta veces consecutivas los músculos en cuestión, y al hacer la contracción intenta mantenerla unos dos segundos. Descansa unos minutos y repite de nuevo dos veces más.

Inventario de fantasías

El ejercicio consiste en hacer una lista detallada de todos aquellos pensamientos eróticos (fantasías) que te producen algún grado de placer. Partes del cuerpo que te gusta mirar, palabras que te estimulan, poses amatorias, preparación del ambiente, masajes, besos, juegos de seducción, lugares, momentos, y por supuesto las características de la persona soñada.    Una vez que hayas anotado una por una estas fantasías, ordénalas de acuerdo a la excitación que sentías al pensar o realizar ese acto, de mayor a menor.   Una vez que tengas la jerarquía de fantasías organizada dedicarás unos diez minutos al día a pensar en una de ellas, comenzando por las que te resultan más intensas.

Autoestimulación corporal general

Se trata de tomarte un tiempo para aprender a reconocer algunas sensaciones corporales placenteras que en este caso no tienen su origen en la estimulación de los genitales. Asegúrate de que por un tiempo de al menos una hora estarás sola y nadie te va a interrumpir. Puedes primero tomarte una ducha o darte un baño de inmersión así preparas tu cuerpo para lo que sigue. En un ambiente de temperatura agradable, un poco de música y todo aquello que te produzca relajación y confort vas a comenzar a acariciar diferentes partes de tu cuerpo. Quizás te resulte extraño, en este caso puede facilitarte la tarea el hecho de utilizar cremas para el cuerpo o aceites (además hace que el tacto sea más placentero). Utilizando suavemente la punta de tus dedos, la palma de las manos o las uñas como si se tratara de una pluma, acaricia de manera lenta diferentes partes de tu cuerpo. No importas por donde comiences, lo interesante es  que recorras toda tu geografía corporal. Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí… si ocurre lo contrario entonces pasa de largo.

Autoexploración genital

Realiza una detallada y completa exploración de tus genitales, en cada una de sus zonas. Previamente vas a prepararte utilizando tus fantasías y relajando tu cuerpo. Es bueno utilizar alguna crema o lubricante íntimo para facilitar el deslizamiento de la mano. Una vez que identifiques con claridad cada una de las partes de tu anatomía genital externa, vas a estimularlas una por una y con diferentes tipos de caricias para darte cuenta de cuales son tus partes más sensibles y las mejores maneras de estimularlas.

En lo referente al orgasmo, el clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima y cada mujer tiene sus preferencias particulares. Para quienes no están habituadas a manipularlo es mejor comenzar indirectamente, acariciando a sus costados o sobre el prepucio. Con la práctica las caricias generalmente se van tornando más directas y con un ritmo regular y relativamente rápido.

Una vez que te sientas cómoda con esta estimulación y vayas encontrando las caricias indicadas, utiliza los pensamientos eróticos que identificaste en el ejercicio de las fantasías para potenciar las sensaciones. Otro paso siguiente puede ser incrementar la intensidad erótica utilizando pequeños vibradores, utilizando las velocidades de vibración más bajas.

por: Discovery Mujer

Aprendamos sobre sexualidad

Archivado en (articulos) escrito por dimelaplena el 21-01-2016

La sexualidad es parte integral de la vida humana, porque se nace y se muere sexuado/a. Va acompañando a las personas y se expresa en forma diferente a lo largo de la vida. Es parte básica del crecimiento, del auto-conocimiento, del desarrollo y de la identidad como seres humanos. Se relaciona con los sentimientos, las emociones, los valores, los pensamientos e ideas y las experiencias de cada persona. Es un asunto complejo que influye en la comunicación entre las personas, ya que cada persona es percibida por los demás y, a su vez, percibe a las otras personas según sean hombres o mujeres.
La sexualidad ocurre en el cuerpo, y en ella participan los sentidos (tacto, vista, olfato, audición, gusto), las hormonas (los mensajeros químicos), las ideas, los valores y las emociones que las personas tienen y, por lo tanto, influye en la salud del cuerpo y la mente. Una sexualidad íntegra requiere establecer un conocimiento personal e íntimo sobre sí mismo y el otro/a, en un terreno en el que se desarrollan la comunicación y la afectividad mutuas.

La sexualidad es también una necesidad que se expresa como el deseo de contacto físico y emocional, de intimidad, de ternura, de placer y que estrecha las relaciones humanas. Es parte del amor, del erotismo, de los afectos y del deseo. La sexualidad no es sólo tener relaciones sexuales (coito) y no se limita al hecho de tener o no placer. El desarrollo de una sexualidad plena es esencial para el bienestar de los/as individuos, el interpersonal y el de las sociedades.

El término “sexualidad” se refiere a una dimensión fundamental del hecho de ser un ser humano que se experiencia y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos.
Está basada en el sexo e incluye al género, las identidades de sexo y género, la orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva y el amor, y la reproducción.
Se experimenta o se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, prácticas, roles y relaciones.
La sexualidad es el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales.
Si bien la sexualidad puede abarcar todos estos aspectos, no es necesario que se experimenten ni se expresen todos.

Organización Panamericana de la Salud – OPS, 2000

La sexualidad es central en la vida de las personas


La sexualidad es parte integral de la vida humana, porque se nace y se muere sexuado/a. Va acompañando a las personas y se expresa en forma diferente a lo largo de la vida.
Es parte básica del crecimiento, del auto-conocimiento, del desarrollo y de la identidad como seres humanos. Se relaciona con los sentimientos, las emociones, los valores, los pensamientos e ideas y las experiencias de cada persona. Es un asunto complejo que influye en la comunicación entre las personas, ya que cada persona es percibida por los demás y, a su vez, percibe a las otras personas según sean hombres o mujeres.
La sexualidad ocurre en el cuerpo, y en ella participan los sentidos (tacto, vista, olfato, audición, gusto), las hormonas (los mensajeros químicos), las ideas, los valores y las emociones que las personas tienen y, por lo tanto, influye en la salud del cuerpo y la mente. Una sexualidad íntegra requiere establecer un conocimiento personal e íntimo sobre sí mismo y el otro/a, en un terreno en el que se desarrollan la comunicación y la afectividad mutuas.

La sexualidad es también una necesidad que se expresa como el deseo de contacto físico y emocional, de intimidad, de ternura, de placer y que estrecha las relaciones humanas. Es parte del amor, del erotismo, de los afectos y del deseo. La sexualidad no es sólo tener relaciones sexuales (coito) y no se limita al hecho de tener o no placer. El desarrollo de una sexualidad plena es esencial para el bienestar de los/as individuos, el interpersonal y el de las sociedades.

Más allá de los sentidos: Sexo online

Archivado en (articulos) escrito por dimelaplena el 08-12-2015

En la actualidad, sexo home com.jpgy específicamente en relación a la sexualidad en internet, la tecnología facilita de una manera inédita el acceso a estímulos sexuales diversos. Rápidamente, con un costo económico muy bajo, en cualquier momento del día y desde cualquier lugar podemos tener la posibilidad de cumplir (al menos virtualmente) un amplio espectro de fantasías.

Por otra parte, las relaciones humanas se desarrollan cada vez más en el ámbito virtual, tanto desde lo laboral, afectivo, relaciones de amistad, y la sexualidad no escapa a esa tendencia. Innumerables personas eligen meterse en un canal de chat, un sitio web de contactos o alguna opción similar para conocer gente, desplazando como alternativa a las salidas típicas como bares y discotecas. De hecho, en Estados Unidos el 50% de las parejas se están conociendo por medios virtuales, sobre todo en páginas diseñadas para ese fin. Esto es mucho más común cuando por determinados motivos se quiere resguardar la privacidad, y también en personas con timidez o incluso ansiedad social.

Una manera frecuente de ejercer el sexo virtual es buscar material erótico o pornográfico como fotos, relatos y películas de varios géneros. En un plano más interactivo, se puede por ejemplo tener una sesión de sexo virtual con una persona conocida (incluso la propia pareja), parcialmente conocida (como alguien con quien se tiene una relación por mail o chat pero aún no conocida en tres dimensiones), o totalmente desconocida como puede ser el caso del “ciberporno”. Los recursos tecnológicos al servicio de esta práctica son los servicios de mensajería instantánea, los programas de videollamadas, y por supuesto micrófono y webcam.

Fantasías virtuales

Muchas personas cumplen fantasías por este medio, ya que muchas veces no se animan a concretar una cita de otra manera: parejas que chatean con otras parejas en una especie de “swinger virtual”, hombres y mujeres que interactúan con personas del mismo sexo, fetichistas, transvestistas, entre otros.

Hoy en día cada vez más gente vive estas experiencias como normales y satisfactorias. Por eso, me parece que hay que hablar en términos de consecuencias negativas para la mente cuando hay un exceso de sexualidad virtual, que puede llevar al deterioro de las relaciones eróticas en otros planos. Cada vez encontramos más adicción al sexo virtual, cuando se lo practica de manera exclusiva o por temor al contacto corporal con la persona deseada (a veces producto de una disfunción sexual o de miedos específicos).

Los beneficios pueden ser varios si la sexualidad virtual es sólo una de las dimensiones en las cuales la persona se conecta con el placer, no la única. En ese sentido hay claras ventajas, como por ejemplo: mantener el deseo sexual encendido gracias al contacto con material erótico; cumplir determinadas fantasías sin que la persona sienta malestar; incentivar la pasión en la pareja; comenzar a conocer a la otra persona en la intimidad, incluso antes de tener contacto sexual físico. Y, claro está, la prevención de infecciones transmisibles sexualmente.

Por Ezequiel Lopez.