El derecho al no-género

Archivado en (articulos) escrito por dimelaplena el 25-03-2010

A partir del caso de Norrie May-Welby, primera persona en el mundo a la que se le clasifica de género neutro por un Estado, el autor reflexiona sobre las posibilidades del “no-género” o de ser un individuo “neutro”, en el momento en que los movimientos LGTB y queer discuten la importancia de la identidad.

El mundo suele verse en blanco y negro, pero la realidad es una inmensa diversidad de grises. Lo mismo sucede con la realidad del género: inicialmente se tenía que pertenecer a la masculinidad o a la feminidad, y no se reconocía la posibilidad de que alguien transitara de la masculinidad a la feminidad o de la feminidad a la masculinidad, con el paso del tiempo y la lucha político-sexual de las personas transgénero se ha ido logrando que en algunos países se reconozcan algunos de sus derechos, ya sea el cambio de nombre, el cambio de sexo en su registro civil e incluso, el cambio de sexo a través de una operación de “reasignación de sexo”.

El último paso de gran importancia en el derecho a la unicidad, a la diversidad y a la autodeterminación del género ha sido el reconocimiento que Australia ha hecho al británico de origen, Norrie May-Welby, a quien las autoridades australianas le otorgaron un documento -una especie de nueva “partida de nacimiento”- con la que le reconocen como individuo “neutro”, puesto que las autoridades científicas no pudieron establecer si el cuerpo de Norrie es masculino o femenino, indica la página digital del diario sensacionalista “The Sun”.
Por supuesto la situación central no es de cuerpo sino de identidad de género. “Los conceptos de mujer y hombre no encajan conmigo”, ha informado a los medios May-Welby, quien asegura que “La solución más fácil es no tener ninguna identificación sexual”.

La situación de May-Welby pone en discusión dos temas importante en la discusión sobre las sexualidades y las identidades, que consisten en la afirmación de que, desde un punto de vista sistémico y relacional sobre las sexualidades, las identidades sexual, de género, de cuerpo y de orientación sexual no son fijas, y por otro, el interrogante de si realmente son necesarias las identidades, tal y como lo propone la teoría queer.

Norrie es un típico ejemplo de estas posibilidades que más que teóricas son experienciales y que además, están plenamente atravesadas por la emocionalidad que en la persona genera el cuerpo, el sexo y el género. May-Welby, de 48 años, nació hombre y en 1990 se sometió a una operación de reasignación sexual, aunque no logró identificarse con su nueva identidad femenina; de ahí que viera necesario abandonar su feminidad no asumida y transitar a una “No-identidad genérica”. Norrie decidió convertirse en “neutro”.

Por supuesto, este reconocimiento ha movilizado la opinión pública y especialmente la posición político-sexual de líderes/lideresas, como también la de personas lideres no identificadas genéricamente en su lucha porque en sus países se dé un paso más en el reconocimiento de la no-generidad.

La presidenta de la Asociación de Identidad de Género de Andalucía, Kim Pérez, es una de ellas. Kim considera que es necesario instaurar un género sexual neutro en España, que “corresponde aproximadamente al 10 por ciento de la población”, para aquellas personas que no se sienten “a gusto” como hombre o mujer; que además es el “reconocimiento de una realidad que está en todas las naciones y en todos los tiempos”.

Kim Pérez, además llama la atención hacia otro tema de gran debate internacional en este momento: el hecho de que las leyes tradicionalmente se ubican en un sistema sexo-género de opuestos negando que la realidad evidencia que existen hombres, mujeres y personas intersexuales, pero que “las leyes se han empeñado en negarlo”, razón por la que diferentes asociaciones y personas pretenden que se elimine el sexo del estado civil de los documentos personales, justificando que en países democráticos no sexista, como España, no hay diferencia en los derechos entre diferentes sexos.

El derecho a autodeterminarse en cualquier espacio en el abanico de los géneros, los sexos, los cuerpos y de las orientaciones sexuales debe ser una lucha de las organizaciones en las que las minorías sexuales se agrupan y de aquellos, quienes desde la academia investigan y construyen teoría entorno a las sexualidades y sus contingencias, incluyendo la posibilidad de no ser rotulado, no rotularse y no rotular.